miércoles, 17 de junio de 2015

Relación médico-paciente

La relación entre el médico y su paciente juega un papel muy importante en la práctica de la medicina y es esencial para la provisión de asistencia médica de alta calidad en cuanto al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. La relación entre el médico y su paciente es una de las bases de la ética médicacontemporánea. La mayoría de las facultades de medicina enseñan a sus estudiantes desde un principio, aún antes de que comiencen a recibir instrucción práctica asistencial, a mantener una relación profesional con sus pacientes, observando su dignidad y respetando su privacidad.

ImportanciaEditar

El paciente debe tener confianza en cuanto a la competencia de su médico y debe sentir que pueden realizarle confidencias a él. Para la mayoría de los médicos, es importante el establecer un buen contacto con el paciente. Existen algunas especialidades médicas tales como psiquiatría y medicina familiar,[1]en las que se pone más énfasis en cuanto a la relación médico-paciente que en otras como pueden ser anatomía patológica o radiología.
La calidad de la relación entre el médico y su paciente es importante para ambas partes. Cuanto mejor sea la relación en términos de respeto mutuo, conocimiento, confianza, valores compartidos y perspectivas sobre las enfermedades y la vida, y el tiempo disponible, mejor será la cantidad y calidad de la información sobre la enfermedad del paciente que se intercambiará en ambas direcciones, mejorando la precisión del diagnóstico y aumentando el conocimiento del paciente sobre la enfermedad o dolencia. En aquellas circunstancias en que la relación es pobre, se compromete la habilidad del médico para realizar una evaluación completa del paciente y es más probable que el paciente desconfíe del diagnóstico y del tratamiento propuesto, disminuyendo las posibilidades de cumplir con el consejo médico. En estas circunstancias y en aquellos casos en que existe una genuina diferencia de opiniones médicas, se puede llegar a conseguir una segunda opinión de otro médico o el paciente puede decidir directamente cambiar de médico.

ProblemáticasEditar

Superioridad del médicoEditar

El médico puede ser visto como alguien superior al paciente, ya que el médico tiene el conocimiento y los títulos, y por lo general es quien hace de local.
La relación médico-paciente también se complica por el sufrimiento del paciente (paciente posee sus raíces en la palabra en Latín patior, "sufriente") y su limitada capacidad para poder aliviarlo por si mismo, potencialmente dando lugar a un estado de desesperación y dependencia del médico.
Un médico debe por lo menos estar al tanto de estas diferencias de forma para establecer una conexión y optimizar la comunicación con el paciente.

Beneficiar o complacerEditar

Se puede plantear un dilema en aquellas situaciones en las que por una variedad de razones, lo que constituye el tratamiento más eficiente (o el evitar un tratamiento) no coincide con lo que desea el paciente. En estos casos, el médico debe elegir entre la salud del paciente u otros beneficios materiales, y la relación médico-paciente u otro aspecto psicológico o emocional sobre el otro.

Formal o informalEditar

Pueden existir diferencias de opinión entre el médico y el paciente en cuanto a cuán formal o informal debe ser la relación entre el médico y el paciente.
Por ejemplo, según un estudio escocés,[2] los pacientes desean ser llamados por su nombre de pila más a menudo que lo que ocurre en la realidad. En este estudio, a la mayoría de los pacientes les gustaba ser llamados por su nombre de pila (223) o no les importaba si eran llamados por su nombre de pila (175). Solo a 77 personas no les gustaba, la mayoría de los cuales tenía edades superiores a 65 años.[2] Por otra parte la mayoría de los pacientes no desean llamar a su médico por su nombre de pila.[2]

Véase también

Convalecencia

"Convalecencia de Sta. Teodora Suárez" (1473) de Ercole Ferrarese.
La convalecencia (del latín convalescentĭa "cobrar fuerzas") es el período de tiempo que va desde el final de la enfermedad, hasta alcanzar la recuperación completa de la salud. También se denomina al estado de un enfermo en proceso de restablecimiento.[1]
La convalecencia es un período de recuperación gradual de la salud después de sufrir una enfermedad, un accidente o de una intervención quirúrgica. Se refiere a la última etapa de una enfermedad cuando el paciente regresa a la normalidad, pero en algunas enfermedades infecciosas el paciente puede seguir siendo un foco de infección, independientemente de encontrarse mejor. En este período, el paciente puede estar en su domicilio, y realizar visitas a su médico; o continuar ingresado en un hospital a la espera del alta médica.[2]

Síntoma

La cefalea o dolor de cabeza es un síntoma.
En el ámbito de la medicina, el síntoma es la referencia subjetiva que da un enfermo de la percepción que reconoce como anómala o causada por un estado patológico o una enfermedad.[1]

DefiniciónEditar

El síntoma es un aviso útil de que la salud puede estar amenazada sea por algo psíquico, físico, social o combinación de las mismas.[2]

Diferencia entre síntoma y signo clínicoEditar

El término «síntoma» no se debe confundir con el término «signo», ya que este último es un dato objetivo y objetivable.[3]
En medicina, se entiende por signo clínico a cualquier manifestación objetivable consecuente a una enfermedad o alteración de la salud, y que se hace evidente en la biología del enfermo.[4]
La semiología clínica es la disciplina de la que se vale el médico para indagar, mediante el examen psicofísico del paciente, sobre los diferentes signos que puede presentar.[5]
Un signo clínico es un elemento clave que el médico puede percibir en un examen físico, en contraposición a los síntomas que son los elementos subjetivos, percibidos sólo por el paciente.[6]
Para el psicoanálisis, el síntoma es una de las formaciones del Inconsciente cuya principal característica es ser una formación transaccional de fuerzas opuestas en conflicto cuyo sentido es inconsciente.

Ejemplos de síntomas y signosEditar

Ejemplos de signos clínicos:
  • la fiebre,
  • el edema,
  • el enrojecimiento de una zona del cuerpo.
Ejemplos de síntomas:[7]

Véase tambiénEditar